Derrick “Mano Firme”

Derrick “Mano Firme” era un tranquilo muchacho residente a las afueras de La Ciudad de las 100 Torres, cuando la muerte de sus padres por enfermedad les sorprendió uno de los inviernos más duros que se recuerdan.

Sin hogar, decidió embarcarse en “Viento Cálido”, un viejo barco mercante. Su esperanza: encontrar un nuevo hogar en el mundo.

No tardó mucho en darse cuenta de que esa no era su vida soñada, y que lo que descubria del mundo no era mejor que lo que ya conocía. Decidió quedarse en tierra.

Vagó por algunas aldeas, hasta que finalmente coincidió con “El Viejo” Carrigan. El viejo era un hombre entrado en años, vivía en casa de su hijo menor, con su nuera y sus tres nietos

Carrigan toda la vida había trabajado la tierra, y ya en su recta final ejercía de líder familiar, además de que en la aldea todo el mundo le respetaba.

Derrick llegó a la aldea en busca de trabajo de campesino, pero Carrigan se mostró desconfiado: “Un joven sin familia, que ha sido marinero y que lleva algunos años vagando por Los Reinos ¿Qué podemos esperar de él?”

Carrigan propuso a Derrick que marchase más al norte, donde tendría más oportunidades en otras aldeas o ciudades, pero Derrick sintió por primera vez en su vida que ese era su tierra. Durante semanas El Viejo intentó convencer al joven de que lo mejor era su marcha, pero Derrick se mostró seguro de su aportación a la aldea, especialmente después de haber conocido a la joven Marian, una chica un par de años más joven que él.

Derrick se ganó entonces el mote de “Mano Firme”, y es que su determinación fue fundamental para asentarse entre los aldeanos y formar familia con Marian.

Pocos años después Carrigan murió en otro duro invierno. Ese mismo verano muchas familias abandonaron la aldea, solo la familia de Derrick y la familia del hermano de Marian decidieron quedarse.

Sería fácil que la aldea, casi despoblada, fuera blanco de bandidos. Fue cuando decidieron salir a buscar un terreno más favorable.

Durante su búsqueda encontraron a un extraño pastor. Era un hombre fuerte, y con numerosas cicatrices que delataban un pasado plagado de luchas. Algunas de sus cicatrices eran espantosas. Derrick preguntó como sobrevivió a esas heridas, pero el pastor le contestó con una media sonrisa.

El sitio del encuentro no era malo, y quedaba cerca de una vieja aldea abandonada, con lo que dispondrían de esos materiales tan necesarios al principio. Llegaron pues a un acuerdo con el pastor, uno muy curioso: crearían una aldea donde el rebaño del pastor seria “libre”, a cambió este les ofrecía sus servicios de protección.

Así fue como se fundó la aldea de “Mano Firme”. Pocas generaciones después los aldeanos olvidaron esa historia, y soló perduró la del pastor que hablaba a su rebaño, la historia del “Rey Oveja”.

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