Santuario de las abejas

Hace pocos años en los Reinos hubo unos veranos especialmente cortos y fríos, fueron conocidos como el “trienio sin verano”.

Durante esos años la gente sufrió para conseguir que sus cultivos fueran mínimamente productivos, incluso algunas zonas sufrieron fuertes hambrunas.

Al recuperarse el clima, fueron números los campesinos que reportaron un descenso muy evidente en la población de abejas, y decidieron tomar algunas medidas.

Varios campesinos y apicultores se reunieron en el sur del reino, y decidieron crear el Santuario de la Abejas.

Comunicaron su intención a religiosos y nobles, que vieron con buenos ojos la iniciativa de los campesinos y apicultores.

Así pues, reunieron algunas de las colmenas más fuertes, las que habían sobrevivido al “trienio sin verano”. Esas reinas y sus descendientes fueron llevados a una isla en medio del océano, una isla que se declaró “territorio de paz eterna”, y donde los diferentes reinos dejaron por escrito su renuncia a la ocupación futura.

Un par de familias de apicultores se instalaron en la isla y empezaron su reproducción.

Con el paso de los años se crearon santuarios en otras partes del mundo, aunque ese paso del tiempo también hizo olvidar ese “trienio sin verano”.

Aunque sigue sin están bajo la ocupación de ningún reino, “La Abadía” provee de protección a la Isla, incluyéndola en su “protectorado”.

En la actualidad siguen viviendo y trabajando esos descendientes de los primeros apicultores, criando abejas. Se dice que las reinas más fuertes y las colmenas más longevas son las provenientes del santuario. Las “Reinas de Santuario” son individuos muy preciados en todos los reinos.

Aunque su función principal de preservar la especie en tiempos difíciles ha caído en olvido, el santuario sigue siendo reserva de tan preciada y ha veces olvidada fuente de vida.

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